
Especial dedicatoria a Paola Ramos y a Santiago, quien espero que con su llegada irradie de alegría la vida misma.
Incontables son las veces en las cuales me he perdido en mis pensamientos, indagando sobre el destino de la vida. ¿Qué hay después de la muerte? Esta pregunta me inquieta, me asusta, me desespera a veces, y en muchas otras, el hecho de pensar –sin apelar a continuidades religiosas o algo así por el estilo- en que seré “algo” sin una conciencia, sencillamente me lleva a la cúspide de la intriga.
Incontables son las largas noches en las cuales mi cabeza se halla intranquila –peor que los fríos oleajes antárticos presentes en las playas de Punta del Este- y sucumbe ante el insomnio y, como se dice literalmente, “mirando al techo”, tan sólo pienso en el después de la muerte.
Afortunadamente, hoy me siento antagónico. No será la muerte de quien hablaré hoy, sino que por el contrario, abrazaré temáticamente a la vida. En vez de centrarme en lo que está más allá del final, quiero abarcar el comienzo que todos tenemos; el nacimiento, una nueva vida.
No tengo ni la más mínima noción de lo que significa traer una nueva vida al mundo, no hablo sólo por el factor paterno –del cual no pienso desarchivar sino hasta dentro de unos cuantos años-, sino que tampoco he tenido la oportunidad de convivir con recién llegados a la vida por mucho tiempo, o dentro de un contexto frecuente. Sin embargo, no por eso desconozco que el tener o convivir con los que apenas esbozan sus primeros peldaños, en esto que conocemos como vida, es algo realmente hermoso.
No obstante, y dejando un poco de lado los sentimentalismos, quisiera indagar realmente sobre el destino, sobre el porvenir de las nuevas generaciones. Todo esto me hace recordar la canción que lleva por título “Una vida por delante” del intérprete ibérico Nach, en donde todo lo que está por venir para un recién nacido es la temática central. Así pues, ¿qué tipo de vida por delante le depara a las nuevas generaciones?
Ubiquémonos en el Siglo XXI, el altisonante hoy por hoy, en donde las guerras y conflictos bélicos sin sentido –que en su gran mayoría se basan en intereses capitalistas y mantenimiento de poder como grandes “justificantes”-, la terrible debacle ambiental cuya gran responsabilidad es de la actual humanidad –y personas como usted o como yo hemos, de una u otra manera, contribuido a la inestabilidad ambiental-. Asimismo, las malas gestiones en cuanto a las explotaciones de nuestros recursos, conllevan a otro desequilibrio y escasez que trae, de lejos, muchos más problemas a los seres vivos –creo que lo único bueno de la explotación desmedida de recursos como el petróleo o la tala de bosques, es el exuberante incremento capitalista de algunos pocos que controlan toda la producción de dichos medios, por citar algunos ejemplos-.
De igual manera, y continuando con el ambientalismo, ¿qué le depara a los infantes y a los que están por venir, en un mundo en donde los suministros de agua serán cada vez más bajos? ¿Cómo serán las condiciones de vida en un ambiente donde la producción alimenticia se vea diezmada a gran escala? ¿Cómo vivir en un mundo que no sea sostenible? ¿Será posible vivir en un ambiente asfixiante –literalmente hablando- por culpa de las producciones industriales?
Por otra parte, si las generaciones actuales viven sumidas en las innovaciones tecnológicas –he aquí una pequeña muestra, puesto que el presente escrito fue elaborado gracias a esa tecnología-, cambiando los paradigmas de las sociedades del mundo. Las redes sociales, las nuevas formas de comunicación, e inclusive la transformación de las lenguas, serán algo totalmente distinto dentro de un futuro cercano.
La globalización será otro gran apartado en el futuro, en donde, seguramente, las diferencias culturales provoquen pena, y sean reemplazadas por una estandarización del ser en todo sentido, costumbres, vestimenta, pasatiempos y forma de hablar, entre muchos otros.
Sin lugar a dudas, las nuevas generaciones se enfrentarán a un nuevo mundo, con sus problemas, retos y hasta cosas buenas. Sin embargo, aunque a lo largo y ancho de este escrito, pareciese que se describe un mundo desesperanzador, saturado de problemas, sigo aferrado a la esperanza, tan sólo espero que las nuevas generaciones puedan afrontar el mundo mismo, con todo lo negativo y positivo que ha tejido la humanidad durante siglos de historia.
Finalmente, a todos y todas, a los que les depara toda “una vida por delante”, por más desabrido que luzca el panorama, por más malas que sean las políticas mundiales de toda índole instauradas actuales, no le podremos quitar la esperanza a las nuevas generaciones, mucho menos y exaltándome en un grito rotundo de un ‘¡jamás!’, arrebatarles las ganas de afrontar y vivir una vida.
¡Bienvenidos y bienvenidas a este mundo!
El pesimismo me acoje cuando el tema es el futuro, y más cuando se trata del futuro de y en estas tierras desoladoras e ineptas.
ResponderEliminarOpino que ya hay mucha gente, valiosa y no tan valiosa, brillante y opaca, creativa e inutil. Para desgracia nuestra, en el país del sagrado corazón pululan la ingnorancia y la barbarie, pero más alarmante aún, falta la intensión de cambiar tal estado.
No hay futuro en este país, no para la gran mayoría, sin importar que tan decerebradamente seguros estén de que sí lo hay. Colombia es pasión porque no es razón; la razón la dejamos correr en el retrete.
Bienvenidos, sin embargo, todos aquellos planificadores del cambio, que aunque pocos y desconocidos, se atreven al pensar y al accionar divergente.
Una nueva vida es una nueva esperanza...Un desconocido que traerá cosas negativas o positivas ...es nuestra oportunidad (de los padres en especial) para mejorar, un bebé es magia ...es un diamante en bruto es un aprendizaje constante, es un bloque de arcilla que sin moldear no sería nada pero se puede convertir en algo grande. Desde que un bebé abre los ojos está apreciando su mundo la cosa es no dejar que deje de apreciarlo, no permitir que deje de amar la vida, enseñarle lo mejor de nosotros, ofrecerle ser alguien con valor social, pero que ante todo se valore como persona.
ResponderEliminarPor ahora preocupémonos por mejorar y conservar lo que tenemos por amar lo que hacemos y por vivir en el ahora...Todo es aquí y es ahora.
Discrepo, no radicalmente, pero si en algún tanto. Cuando leo las palabras de bienvenida para los que tienen "una vida por delante", yo me envuelvo en un soliloquio en el que no dejan de surgir preguntas. ¿Qué mensaje de bienvivenida darle al que no es bienvenido? ¿Con qué saludo recibir al que dejaron en una bolsa, sus padres o su madre, ante la huída de su padre, como "último recurso"? ¿Cómo decirle, ya no, bienvenido sino adiós, al pequeño abortado?
ResponderEliminarClaro está que, como ustedes han dicho ya, hay también pequeños que tienen sus propias fiestas de bienvenida, con toda la parafernalia característica y un sinnúmero de regalos, sonrisas y caricias, con un techo, y no cualquier techo; que llegaron al mundo junto con el deseo que de que llegaran, con cuidados médicos y paternos; empero, no quería que olvidáramos a aquellos que como todos, vienen, pero que a diferencia de algunos... vienen "solos".
No me quedan sino palabras de agredecimiento para todos los que aquí opinan, realmente son ustedes quienes mediante sus muy valiosas apreciaciones, hacen grande a este sitio, y le dan cierto valor al trabajo que aquí he depositado.
ResponderEliminarLeo con gran regojico cada uno de sus comentarios, me agradan, me sorprende la composición de cada uno de ellos, y aquí escuando digo; "bienvenidos sean todos estos comentarios".
Imaginemos a nuestros padres en la época en la que esperaban nuestra llegada, todas las cosas que ellos deseaban para nosotros, absolutamente todo, salud, amor, educación, estabilidad en todo sentido, pero, una pregunta que siempre ha ocupado mi mente es, ¿para qué?; corriendo el riesgo de sonar supremamente pesimista, me atrevo a cuestionar las razones que impulsan a las personas a aventurarse en la misión de ser padres y de construir una familia.
ResponderEliminarEn vista de todos aquellos problemas que aquejan a las sociedades del mundo en todas sus formas, anteriormente mencionadas, insistimos en continuar lo que llamamos el transcurso normal de la vida; nacer, crecer, (producir), reproducirse, y morir. Es un círculo vicioso, creo que hasta cierto punto lo hacemos porque así se nos ha enseñado que debe ser el orden de las cosas, que si cumplimos con esto podremos reconocernos a nosotros mismos como seres humanos, sin detenernos a preguntar que implica una vida en éste mundo, en ésta época, incluso en éste país. Podemos vivir, y siempre lo haremos, con la esperanza de que nuestros hijos serán el factor que hará la diferencia en medio de este caos, así como nuestros padres lo hicieron al pensar en los adultos en los que nos convertiríamos. Pero, para mi, es difícil pensar en cómo los futuros “ciudadanos del mundo” e incluso nosotros, podremos lidiar con las eternas preguntas que acechan nuestra existencia, preguntas que han permanecido en nuestras conciencias por milenios tratando de ser respondidas; ¿para que estamos aquí?, ¿tenemos algún tipo de misión?, ¿Tiene la vida siquiera una pizca de sentido?, son casi un cliché y son demasiadas para siquiera pretender enumerarlas. Estas preguntas son sin embargo, lo que hace que nos levantemos cada mañana para vivir nuestra rutina, nos esforzamos día a día por responder(nos) estas preguntas mediante nuestras acciones y manera de vivir la vida.
Es bastante decepcionante cuando tenemos que seguir nuestro camino a ciegas, sin saber hacia donde vamos, sin saber si las cosas que hacemos tienen algún valor, o si siquiera vamos a algún lado. Algunos consideraran esto esperanzador, incluso emocionante, pues después de todo la curiosidad de descubrir lo que pasara después de hace que caminemos hacia adelante con entusiasmo, buscando algo mas, algo mejor, pensando que no hay limites, que tal vez lo que sigua sea mucho mejor de lo que es ahora. Pero también creo que esto en cierto sentido, hace que nuestro proyecto de vida se basado en cosas efímeras, pues no sabemos más de lo que vemos, al menos en muchos casos. ¿Como podemos crear un plan de vida si no sabemos cual es el objetivo de ella?, lo intentamos crear, claro está, todos los días lo hacemos, pero nunca sabremos si es el camino correcto, si lo estamos haciendo de la manera correcta, muchas veces podremos volver a intentarlo pero ¿Qué pasara el día en el que el tiempo no nos permita volver a empezar? ¿A dónde se habrá ido todo lo que hemos vivido y aprendido?, son sólo más preguntas. Tal vez me preocupo demasiado por esto, tal vez debería simplemente hacer las cosas según vengan, pero ello seria simplemente ignorar lo que es evidente.
No digo que no valga la pena vivir la vida, pues asi como hay tristezas hay alegrías, solo digo que es necesario pensar en todos aquellas cosas a las que los recién llegados se enfrentaran, y siempre saber que absolutamente todo les afectara, tanto positivamente como negativamente. Lo que no podemos esperar, es que estas nuevas vidas sean simplemente lanzadas al diario vivir, puesto que siempre necesitaran respuestas, siempre estarán en la búsqueda por ellas (a veces una búsqueda desesperada), así como nosotros siempre lo haremos.
Si bien se puede creer que los infantes que se encuentran con un mundo totalmente mediatizado pueden parecer como "Un intento fallido" o algo de lamentar pues "la sociedad no se puede arreglar" está en nuestras manos hacer que cada día pueda ser menos peor, en los ámbitos mas frívolos.
ResponderEliminarHay niños que nacen en cuna de oro, y otros que nacen y unos años mas adelante siguen igual (Como dios los trajo al mundo) son esas injusticias de la vida que podemos ver reflejadas en cada esquina, y que están en nuestras manos cambiar, trabajemos para que la vida, nuestra vida y la de ellos sea mas llevadera.
Un abrazo ;)
http://lacoladelgatto.blogspot.com/
¿ Qué se dice despues de varios años vividos de una generación al ver que su generación venidera ha cambiado costumbres y formas de vida ya adaptadas y poco "constructivas" ?... ¿ Qué se dice cuando algo nuevo aparece cambiando radicalmente lo que ya se tenía ? ... No digo que el cambio sea bueno ni malo, no juzgo las cosas, lo que digo es que no estamos acostumbrados a la renovación de las cosas a las que nos enfrentamos cada día... lo que para nosotros puede ser malo, para los "venideros" puede ser tan usual como lo que nosotros consideramos bueno ... pienso que debemos formarnos de tal manera que sea lo que venga tengamos y "ellos" también la fortaleza necesaria para afrontar lo que pase día a día ...
ResponderEliminar(david)
En la sociedad actual, que denomino, "de miedo" hay que tener tantos cuidados que yo no me atrevo a darle la bienvenida a los venideros. Le diría al bebé que aún se halla en el vientre: "No salgas tan pronto, pues es muy peligroso acá afuera!" :)
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